El Siglo Futuro - Antonio Tejero, el franquista que consolidó la democracia española sin quererlo con su golpe fallido

Madrid -
Antonio Tejero, el franquista que consolidó la democracia española sin quererlo con su golpe fallido
Antonio Tejero, el franquista que consolidó la democracia española sin quererlo con su golpe fallido / Foto: © AFP/Archivos

Antonio Tejero, el franquista que consolidó la democracia española sin quererlo con su golpe fallido

La irrupción a tiros de Antonio Tejero Molina en el Congreso de los Diputados en 1981 supuso el final de la carrera de este exguardia civil franquista fallecido a los 93 años y, sin él quererlo, un espaldarazo a la joven democracia española.

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Pocos españoles estaban familiarizados con su estampa -tricornio de charol, bigote espeso, calvo, rostro malhumorado- cuando tomó el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de aquel año, al frente de 200 hombres, para derribar al gobierno democrático.

"Quieto todo el mundo", o "se sienten, coño", sus gritos a los diputados, fueron frases que quedaron grabadas en la memoria de un país por el que sobrevoló el recuerdo de la guerra civil.

Tejero, fallecido este miércoles a los 93 años, nació el 30 de abril de 1932, en el bello pueblo andaluz de Alhaurín el Grande (sur), cuatro años antes de que estallara el conflicto que dio pie a 40 años de dictadura de Francisco Franco.

Llevaba treinta de carrera en la Guardia Civil, con etapas en Cataluña y en los años de plomo en el País Vasco.

- "Volvería a actuar así" -

Se le relacionó también con una intentona golpista en 1978, la Operación Galaxia, por la que fue condenado a siete meses de cárcel.

El fracaso del segundo golpe en el que participaba, dirigido por mandos militares superiores, "es el mito fundacional de la democracia española", estimó Javier Cercas, autor del libro "Anatomía de un instante", sobre aquellos hechos.

"El 23 de febrero de 1981 concluyen dos siglos de intervencionismo militar" en España, escribió Cercas en un artículo en el diario El País.

Con el fracaso del golpe, "empieza de verdad la democracia en nuestro país y termina la Transición, en ese instante termina también el franquismo", sentenció el escritor.

En el juicio, Tejero justificó su acto porque "a principio de 1981, la situación de España era (...) más grave que en 1936", cuando los militares, Francisco Franco entre ellos, se sublevaron, añadiendo que "volvería a actuar" de la misma manera, según recogió la prensa.

Si en el 1936 los uniformados invocaron los desórdenes y una supuesta amenaza comunista para levantarse contra la democracia, en 1981 una parte de ellos estaban descontentos precisamente por la legalización del Partido Comunista de España (PCE) y por los atentados de la organización armada vasca ETA, de la que eran blanco prioritario.

Uno de sus seis hijos, sacerdote, escribió en 2009 una carta al diario ABC en el que narró lo qué hizo su padre antes de dirigirse al Congreso de los diputados, aquel 23 de febrero.

"Al salir de la capilla, con una mirada penetrante -y me atrevería a decir que trascendente-, contempló la Bandera Nacional y, con voz serena, tranquila y gallarda, me dijo: 'Hijo, por Dios y por Ella hago lo que tengo que hacer'", narró.

- Candidato al Congreso que asaltó -

Tejero fue expulsado del cuerpo y condenado a 36 años de cárcel por rebelión militar. Trece después, en 1996, salió en libertad condicional.

Paradójicamente, estando en la cárcel, llegó a ser candidato a ocupar un escaño en el Congreso que un día asaltó. De haberlo conseguido, podía haber alzado la vista y observado en el techo el impacto de los disparos que efectuaron al aire él y sus agentes, y que sigue ahí.

Sin embargo, el partido que fundó, Solidaridad Española, de extrema derecha, concurrió a las elecciones de 1982 sin conseguir ningún diputado.

Las apariciones públicas de Tejero fueron escasas desde su salida de la cárcel, pero una en concreto tuvo un alto valor simbólico: estuvo en 2019 en la inhumación de los restos de Franco en un cementerio próximo a Madrid, después de que estos fueran desalojados, por orden del Gobierno de izquierda, del colosal mausoleo que se hizo construir, el Valle de los Caídos.

El sacerdote que ofició la ceremonia de inhumación no era otro que el hijo de Tejero, Ramón.

Su muerte se produce el mismo día que el Gobierno del socialista Pedro Sánchez publicó los documentos sobre el intento de golpe de Estado que habían permanecido clasificados por 45 años.

A.García--ESF