Elon Musk y Sam Altman, dos grandes egos unidos y luego divididos por la IA
Elon Musk y Sam Altman se unieron por su interés común en la inteligencia artificial (IA) en un proyecto que se convirtió en OpenAI, pero un choque de visiones los enfrentará en los tribunales en un juicio que comenzará la próxima semana.
Se cree que su primer encuentro fue en 2012 a instancias del inversor Geoff Ralston. Y que Altman, nacido en 1985 y casi 14 años más joven que Musk, habría quedado impresionado con el poder de persuasión del director ejecutivo de Tesla.
El carácter afable de Altman contrastaba fuertemente con el estilo agresivo de Musk, pero ambos compartían un espíritu emprendedor y gusto por el riesgo.
El libertario Musk y el apolítico Altman encontraron puntos en común en una creencia compartida sobre el futuro de la IA.
Musk veía a Google y a su filial DeepMind como empeñadas en crear una IA que pensara con más agudeza que las personas, sin prestar mucha atención a cómo controlarla.
Unos meses antes de la fundación oficial de OpenAI a principios de 2015, Altman hizo una publicación en su blog en la que pedía medidas para "limitar la amenaza" de la IA.
Esta filosofía quedó fijada como el principio rector en OpenAI, nacida como una organización sin fines de lucro dedicada al avance responsable de la IA y comprometida a poner su investigación y su código fuente libremente a disposición del público.
Altman logró vender con éxito el concepto de OpenAI a Musk, quien invirtió al menos 38 millones de dólares para poner en marcha la entidad.
- ¿Una IA altruista? -
En febrero de 2018, Musk, el empresario nacido en Sudáfrica detrás de Tesla, SpaceX y otras compañías renunció al consejo de administración de OpenAI para, supuestamente, centrarse en sus otros proyectos comerciales.
Entre bastidores, sin embargo, Musk y Altman chocaban por una propuesta para transformar a OpenAI en una empresa con fines de lucro que pudiera atraer inversores en la carrera por la IA.
OpenAI completó esa transformación en 2025, unos tres años después de que su asistente digital ChatGPT pusiera a la IA, y a quienes la desarrollan, en el centro de la atención en el mundo tecnológico.
Tras años de defender un enfoque según el cual la IA debe servir a la sociedad y no a las arcas corporativas, Musk enturbió su mensaje al lanzar la startup privada de xAI en julio de 2023.
La declaración de principios de xAI y de su chatbot Grok apenas mencionan los peligros de la tecnología, a pesar de que Musk llegó a calificarla en una ocasión como una "amenaza existencial" para la humanidad.
La brecha con Altman se amplió cuando Musk, el hombre más rico del mundo, se mudó a Texas y se convirtió en aliado del presidente estadounidense Donald Trump, mientras que OpenAI permaneció en San Francisco y se centró en mejorar su tecnología.
Musk ha utilizado su plataforma de redes sociales X para pasar a la ofensiva con publicaciones en las que compara a Altman con un personaje de la serie "Juego de Tronos" considerado un maestro manipulador.
El magnate, de 54 años, incluso presentó una demanda para destituir a Altman, de 41, como director ejecutivo de OpenAI.
La selección del jurado para el juicio de ese caso está programada para el lunes.
Altman ha respondido en las redes sociales, alegando que la agenda de Musk es dominar la IA más poderosa.
"La lucha actual entre los dos multimillonarios está moldeada por sus egos y la creencia de que el ganador controlará una nueva tecnología", resumió Darryl Cunningham, autor de un libro sobre Musk. "Dudo que ninguno de los dos lo consiga".
M.F.Ramírez--ESF