León XIV oficia una misa gigante en los Campos Elíseos de París
El papa León XIV empezó a oficiar este sábado una misa multitudinaria en los Campos Elíseos de París ante 700.000 personas, entre ellas políticos franceses, después de llamar a "convivir con dignidad y paz" durante un encuentro con migrantes.
El pontífice estadounidense-peruano descendió la famosa avenida de los Campos Elíseos de París desde el Arco del Triunfo a bordo de su papamóvil, que se detuvo durante el camino para bendecir a bebés, mientras el público aplaudía y agitaba banderas del Vaticano.
La primera visita de un papa a París desde Benedicto XVI en 2008 está acompañada de un amplio entusiasmo popular en este país oficialmente laico, donde los bautizos de adolescentes y adultos progresaron en los últimos cinco años (21.386 este año) pese a que la práctica religiosa retrocede de forma general.
"¡El papa es la estrella!", aseguró Virginie Courtot, una mujer de 51 años que acudió acompañada de su familia. "Es el papa que necesitamos en la época actual (...) y después de las graves crisis que ha atravesado la Iglesia, puede relanzar la práctica aún más".
El fervor por León XIV se sentía en la plaza de la Concordia y en los Campos Elíseos momentos antes del inicio de la misa, el punto álgido de su primera visita de cuatro días a Francia. Unos 700.000 fieles estaban presentes, según el Vaticano.
Marie Besnier, de 38 años, fue una de las afortunadas en seguir la misa a pocos metros del pontífice. Esta profesora llegó a las 09H00 de la mañana desde la región de Chartres junto a sus tres hijos de 5, 8 y 11 años, que esperan por el suelo pintando dibujos del papa.
"Estamos impresionados y les decía a los niños que tenían que saborearlo porque no vivirán algo así dos veces en su vida", explicó a AFP la mujer, que espera que el líder de 1.400 millones de católicos en el mundo traiga "un mensaje de paz, un mensaje de unión", "sobre todo antes de la elección" presidencial francesa en 2027.
A siete meses de estos comicios cruciales, varios de los candidatos estaban en la misa, como la ultraderechista Marine Le Pen o el centroderechista Edouard Philippe, pero no así el actual presidente, Emmanuel Macron, cuyo mandato termina en mayo.
- "Dignidad y paz" -
Cuando los partidos ultraderechistas progresan en Europa con un discurso antiinmigración, León XIV decidió visitar la Casa Bakhita, una asociación católica de ayuda a migrantes donde escuchó el testimonio de exiliados de Afganistán y Nigeria.
"Me alegra comenzar con ustedes este segundo día en París, en esta casa que es testimonio para toda la ciudad de que es posible encontrarnos y convivir con dignidad y paz", subrayó este nieto de inmigrantes y de orígenes cosmopolitas.
El nombre de esta casa, fundada en 2017 tras el llamado del papa Francisco a "acoger, proteger e integrar" a los extranjeros, homenajea a Josefina Bakhita, una esclava sudanesa que se convirtió en religiosa y luego fue canonizada.
"Santa Bakhita nos invita a ver a quienes son invisibilizados, a liberar a quienes la economía y la cultura reducen hoy a la esclavitud", agregó. Para los responsables del centro, la visita era un "mensaje", cuando la inmigración promete ser uno de los temas claves de la presidencial, que Le Pen lidera en los sondeos.
"Son muchas más las personas que están a favor de la acogida de los migrantes y (...) de esta civilización del amor" de la que habla el papa, subrayó Marcela Villalobos, coordinadora de las Capellanías Católicas de la Migración de la Iglesia francesa.
Desde su elección como papa en mayo de 2025, Robert Francis Prevost suele llamar a defender la dignidad de las personas exiliadas y de los refugiados, y no duda en criticar la política migratoria del presidente estadounidense, Donald Trump.
- Lourdes y Metz -
Tras la misa multitudinaria, León XIV volará al santuario de Lourdes, en el sur del país, que recibe tres millones de visitantes cada año y donde el domingo se reunirá en privado con víctimas de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia.
El pontífice concluirá su viaje el lunes en Metz, con un discurso sobre la paz y la Unión Europea, pero los mensajes más importantes los dio nada más llegar a Francia.
Ante las autoridades francesas, abordó el viernes sin rodeos la laicidad -que "no consiste en excluir a la religión del espacio público"-, los peligros de la inteligencia artificial y condenó "la oferta de una muerte programada", en una crítica velada al gobierno francés.
Francia aprobó en julio el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido en determinados casos.
Esta visita moviliza un fuerte dispositivo de 15.000 policías y gendarmes y costará 27 millones de euros (unos 30 millones de dólares).
J.Suarez--ESF