Paramilitares y desapariciones: el entramado que salpica al exciclista colombiano "Lucho" Herrera
Cuatro jóvenes campesinos desaparecieron en 2002 durante la peor época del conflicto colombiano. Pero un giro reciente de la justicia estremeció a sus familiares: el señalado cerebro detrás del entramado macabro es su vecino, la leyenda del ciclismo Luis "Lucho" Herrera.
La AFP visitó el domingo a los familiares de las víctimas en las casas sencillas y agrícolas donde vieron por última vez a Diuviseldo Torres, Gonzalo Guerrero y los hermanos Víctor Manuel y José del Carmen Rodríguez en Fusagasugá, una población a unos 75 kilómetros de Bogotá.
Recuerdan que esa noche una camioneta bajó la carretera empinada que lleva a las viviendas de las víctimas que, según sus familiares, se dedicaban a labores como agricultura, avicultura y trabajo en viveros.
Hombres que se identificaron como agentes del DAS, el organismo de inteligencia de la época, los detuvieron con el argumento de que debían responder por robo ante la justicia.
Otilia Torres, hermana de Diuviseldo, dice que entraron a su casa y "le sacaron (mostraron) un arma" a su familiar de 28 años.
El año pasado dos paramilitares condenados por estos hechos señalaron ante la justicia que el exciclista pagó a la organización por el asesinato de los hombres, señalamientos que Herrera niega.
- "Todavía yo no lo creo" -
Según los relatos registrados en un documento judicial al que tuvo acceso la AFP, el exdeportista aseguraba que los jóvenes eran guerrilleros que intentaron extorsionarlo y pidió a los escuadrones de ultraderecha deshacerse de ellos.
"No lo creía, y es que todavía yo no lo creo, que personas con tanto poder y plata hagan eso", dice Torres, de 64 años, espantada, pues Herrera es un personaje admirado en Colombia.
Pese a su origen humilde escaló montañas en la bicicleta hasta convertirse en ganador de la Vuelta a España en 1987 y protagonista de etapas en el Tour de Francia.
Herrera, de 64 años, compareció voluntariamente ante la fiscalía en junio. En un comunicado negó tener relaciones con grupos armados ilegales y denunció un intento de "enlodar" su nombre.
La entidad abrió una investigación en su contra la semana pasada por "desaparición forzada" y los citó a él y su hermano Rafael para una indagatoria el viernes.
Lucho podría ser arrestado como medida preventiva por un delito que en Colombia es castigado con entre 26 y 45 años de prisión.
La AFP intentó hablar en Fusagasugá con el Jardinerito y su abogado, pero a último momento decidieron no dar declaraciones.
- Montaje -
A inicios del siglo, Colombia se desangraba por la confrontación entre guerrillas comunistas, paramilitares de derecha, narcos y agentes estatales.
En el 2000 Herrera fue secuestrado durante unas horas por los rebeldes de las FARC, que dejaron las armas en 2017, y se presume que fue liberado tras pagar una suma millonaria.
Muchas veces financiados por ganaderos y comerciantes, los paramilitares asesinaron miles de civiles bajo acusaciones de colaborar con la insurgencia o de cometer delitos menores.
Se calculan al menos 135.000 desaparecidos en seis décadas de conflicto armado.
En el caso de Fusagasugá, solo los cuerpos de uno de los hermanos Rodríguez y de Torres han sido encontrados.
Según el documento judicial, los paramilitares involucran a Herrera con uno de sus cabecillas apodado Martín Llanos. De acuerdo con su testimonio, el exciclista pagó por estas desapariciones el equivalente actual a unos 10.000 dólares para comprar armas y motocicletas.
Los exparamilitares sostienen que el operativo del DAS fue un montaje. Uno de ellos afirma que sus víctimas fueron degolladas y luego descuartizadas con machetes.
Según los criminales, que contaron la verdad para buscar rebajas de penas, Herrera estaba molesto con los jóvenes porque se negaron a venderle sus tierras.
- Batalla "desigual" -
En medio de una manifestación en Fusagasugá por este caso, un grupo de personas lanzó pintura roja sobre una estatua en homenaje al deportista, como símbolo de la sangre de las víctimas.
Stella Prada, la pareja de Gonzalo Guerrero, aún llora su desaparición.
La mujer notó que la camioneta que se llevó al joven de 27 años no tenía matrículas.
A pocos pasos de su casa vivieron durante años los padres de Lucho.
"Para mí es muy triste que esté involucrado, porque no es una persona extraña, es nuestro vecino", dice Prada, de 50 años.
La mujer teme que, debido al poder y la fama de Herrera, la batalla judicial sea "desigual".
Guerrero desapareció cuando Prada estaba embarazada de su único hijo.
La fiscalía afirma tener pruebas de contactos entre los Herrera y el grupo paramilitar.
La madre de Torres, Hermencia Vega, abraza sus fotografías. "Esperaba que llegara vivo, pero no", dice con tristeza.
Hallar sus restos fue un alivio, aunque no el fin de su calvario.
"Descansa uno por un lado, pero los hijos no se le olvidan a uno nunca", sostiene.
M.Hernández--ESF