La revolución de la IA no debe olvidar a las mujeres, advierte la investigadora Wendy Hall
Las imágenes de la cumbre sobre inteligencia artificial de Nueva Delhi no dejan lugar a dudas: la élite de la tecnología es, en su gran mayoría, masculina. Algo que dista mucho de las promesas de inclusión del sector, lamenta la investigadora Wendy Hall.
"Todos los grandes directivos son hombres", constató en una entrevista a la AFP la profesora de 73 años de la universidad de Southampton, en el Reino Unido, famosa por sus trabajos sobre internet.
"Es terrible, todo está completamente dominado por varones, que no entienden que el 50% de la población está de hecho excluida de los debates", agregó.
Con una primera consecuencia importante, ya que los estereotipos de género "se infiltran por todas partes porque no piensan (en las mujeres) cuando diseñan sus productos", explicó.
Anfitrión de esta cuarta cumbre del sector, el primer ministro indio Narendra Modi insistió el jueves en la necesidad de que la revolución tecnológica en curso "se convierta en un medio de inclusión y emancipación".
Pero cuando posó para la foto junto a una serie de grandes nombres de la IA, solo había una mujer entre 13 hombres: la exinvestigadora de Meta Joëlle Pineau, que ahora dirige Cohere.
Numerosos estudios señalan hasta qué punto las herramientas de IA generativa, como ChatGPT o Gemini, reflejan a menudo los estereotipos de género presentes en los textos e imágenes con los que son entrenadas.
"Vivimos en un mundo sesgado, por lo tanto, el entrenamiento se hace con datos sesgados", confirmó Hall.
Un estudio de la Unesco de 2024 mostró que las herramientas de lenguaje basadas en IA asignaban con mayor frecuencia las tareas domésticas a las mujeres que a los hombres, mucho más asociados a palabras como "salario" y "carrera".
Las empresas tecnológicas prometen corregir estos prejuicios en sus máquinas, pero eso probablemente no bastará, porque las mujeres ya constatan ser víctimas de otras formas de discriminación.
- Aún peor con la IA -
El escándalo Grok, el asistente de IA diseñado por la plataforma X que permitió inundar las redes sociales con imágenes falsas de personas desnudas, lo demostró ampliamente: la mayoría de las víctimas eran mujeres.
"Intento abrir espacio a las mujeres en el mundo de la tecnología desde que empecé a trabajar en él hace cuarenta años. Nada ha cambiado realmente desde entonces", afirmó Hall. "Y con la IA, es aún peor...", advirtió.
Pocas mujeres optan por dedicarse a la informática y "cuanto más se avanza en la jerarquía, menos [mujeres] se ven", aseguró.
"Se cansan (...), es muy duro para las que desarrollan empresas emergentes, nunca obtienen las mismas inversiones que los hombres", denunció. Según la investigadora, muchas mujeres "renuncian porque ya no quieren formar parte de este mundo de hombres dominantes".
Hall recordó los numerosos obstáculos que se interpusieron en su camino desde sus inicios, a finales de los años 1970. "Tuve que abrirme paso a codazos, ser fuerte, contar con apoyo. Y es cierto, estuve a punto de rendirme varias veces", enfatizó.
Si bien alcanzó la cima de su campo asesorando al gobierno británico o a la ONU sobre IA, no olvida su primera entrevista para un puesto como profesora de matemáticas, hace medio siglo.
"Me explicaron [una comisión compuesta únicamente por hombres] que no podía tener el puesto porque era mujer. Me dijeron que sería incapaz de controlar una clase compuesta por hombres", contó.
Como en su carrera no se topó con otras mujeres ocupando cargos similares, en Nueva Delhi, dijo, se llenó de optimismo.
"Vi muchas jóvenes indias aquí, y las oportunidades que se les presentan las llenan de entusiasmo", destacó.
P.Colon--ESF