Irán sepulta a Jamenei entre llamamientos a la "venganza"
"Aquí todo el mundo quiere vengarse", clama un iraní que, como miles de compatriotas, vino hasta Mashhad para el entierro del líder supremo Alí Jamenei en su ciudad natal.
El féretro llegó al aeropuerto de Mashhad, en el noreste de Irán, a bordo de un avión civil escoltado por un caza.
Bajo un calor sofocante, una multitud lo esperaba para la etapa final de unas exequias presentadas por las autoridades como una demostración de fuerza y unidad nacional.
Numerosas mujeres de todas las edades, vestidas con chadores negros, se congregaron a lo largo de la avenida que conduce al santuario del imán Reza, el lugar más sagrado del islam chiita en Irán.
Es en este majestuoso complejo, decorado con mosaicos de cerámica multicolor y coronado por una cúpula y un minarete dorados, donde será sepultado Jomenei, fallecido en un ataque israeloestadounidense el 28 de febrero a los 86 años.
Su hijo y su sucesor, Mojtaba Jamenei, sigue sin haber sido visto en público, desde su nombramiento en marzo. Tampoco se ha difundido ninguna declaración en su nombre desde el inicio de las ceremonias el sábado en Teherán.
Herido durante los bombardeos, el dirigente de 56 años solo se ha pronunciado por medio de comunicados leídos o transmitidos en medios estatales.
Los funerales del hombre que dirigió durante 37 años la república islámica tienen lugar en un clima al rojo vivo, tras una segunda noche de ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, que tienen de telón de fondo la cuestión de si la república islámica podrá cobrar o no peajes por el tránsito de buques en el estrecho de Ormuz.
La conexión ferroviaria entre Teherán y Mashhad, situada a unos 800 kilómetros al este de la capital, cerca de la frontera con Turkmenistán, fue suspendida tras un ataque, informó la compañía ferroviaria nacional, citada por la televisión estatal.
Irán denunció el ataque como un "crimen de guerra flagrante".
- "Habrá sangre" -
En los alrededores del mausoleo hay muchos niños. Numerosos asistentes acudieron en familia, algunos con gorras con los colores de Irán.
"Todo el mundo aquí quiere vengarse", asegura Mohamad Afsharian, un comerciante de 41 años que no cree en las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz duradero.
Al pie de un hotel llamado Miami, una enorme pancarta muestra una caricatura del presidente estadounidense Donald Trump, con una recompensa ofrecida por su cabeza.
Cerca de allí, un hombre pasea con un cartel que muestra al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu acompañado de la frase en inglés: "there will be blood" ("habrá sangre").
A medida que la multitud sigue creciendo, voluntarios y equipos de socorro lanzan agua para tratar de aliviar el intenso calor.
La muchedumbre corea consignas religiosas al unísono mientras espera el inicio de la ceremonia, prevista para las 14H00 hora local (10H30 GMT).
La oración fúnebre será presidida por Hosein Noori Hamedani, un ayatolá de 101 años y figura del sector conservador de la república islámica.
- Fuerza y unidad -
El sepelio tiene lugar tras seis días de honras fúnebres que congregaron a millones de personas en varias ciudades de Irán e Irak, comenzando con los tres días de capilla ardiente en Teherán.
La república islámica espera que la ceremonia proyecte fuerza y unidad tras la guerra de Oriente Medio, y a seis meses de la violenta represión de las protestas antigubernamentales.
Tras cinco semanas de hostilidades, Irán alcanzó un protocolo de acuerdo con Estados Unidos para negociar el fin del conflicto y establecer una tregua.
Pero el alto el fuego se tambaleó el miércoles luego de un primer intercambio de bombardeos y ataques con misiles y drones.
Estados Unidos acusó a Irán de atacar barcos en el estrecho de Ormuz y bombardeó varios sitios de la república islámica, que respondió con ataques a bases estadounidenses en la región.
Tras las ceremonias en Teherán, los restos de Jamenei fueron llevados el martes a la ciudad clerical de Qom y el miércoles a Irak.
Será sepultado este jueves con su nieta, su yerno, su hija y la esposa de Mojtaba Jamenei, Zahra Hadad Adel, todos muertos en los ataques del 28 de febrero.
A.Abascal--ESF