El Siglo Futuro - Un papa "sencillo" y atento a los vulnerables seduce a los peregrinos en Lourdes

Madrid -
Un papa "sencillo" y atento a los vulnerables seduce a los peregrinos en Lourdes
Un papa "sencillo" y atento a los vulnerables seduce a los peregrinos en Lourdes / Foto: © AFP

Un papa "sencillo" y atento a los vulnerables seduce a los peregrinos en Lourdes

A los pies de los Pirineos franceses, millones de enfermos y peregrinos acuden cada año al santuario de Nuestra Señora de Lourdes en busca de sanación, pero este domingo se encontraron con Léon XIV, un papa "sencillo" y atento a los más vulnerables.

Tamaño del texto:

"Cuando supimos que el papa venía a Lourdes, ¡reservamos nuestros sitios enseguida!", asegura Jérôme Vion, de 54 años, quien acudió con algunas personas con discapacidad de las que se ocupa en la región de París.

Para este hombre, que luce una camiseta malva con el logo "Generación León", su visita es una prueba de su compromiso con quienes más ayuda necesitan, a imagen de quien convertiría Lourdes en un centro de peregrinación mundial: Bernadette Soubirous.

A esta pastora, siendo adolescente, se le habría aparecido la Virgen María hasta en 18 ocasiones en la gruta de Massabielle en 1858, según la tradición católica. A continuación tomó los hábitos y, 54 años después de su muerte, fue canonizada en 1933.

"Bernadette es una santa, pero al principio es una niña de 14 años, enferma. Tuvo el cólera. Es el símbolo de la pobreza y la fragilidad", recuerda Vion en la pradera donde León XIV celebró una misa multitudinaria, a pocos metros de la gruta.

Este lugar es hoy el corazón de uno de los principales destinos de peregrinación mariana en el mundo, junto a los santuarios de Guadalupe (México), Fátima (Portugal) y Aparecida (Brasil). Lourdes y sus 55 hectáreas acogen cada año a tres millones de visitantes.

- Sillas de ruedas -

Entre los 150.000 fieles presentes para la celebración, muchos recuerdan la vocación sanadora del santuario de Lourdes, donde, según la Iglesia católica, se habrían producido 72 curaciones milagrosas.

La visita del pontífice estadounidense-peruano, que también se reunió con enfermos y voluntarios del santuario, demuestra que "es muy sensible a la enfermedad, la vejez", subraya Béatrice de Coincy, una jubilada de la empresa aeronáutica Airbus, de "un poco más de 70 años".

"Me ocupo mucho de mi madre, muy mayor, que tiene 98 años y muchas dificultades. Es uno de los mensajes que espero de hoy, un mensaje para los más desfavorecidos, algo que necesita ser dicho y recordado en Francia", estima, en medio de un grupo de amigos.

En su homilía, ante cientos de fieles sentados en las primeras filas en grandes sillas de ruedas azules del santuario, el papa de 71 años responde a sus expectativas, al asegurar que "sus muletas, sus sillas de ruedas, sus lágrimas ocultas no son obstáculos".

"Frente a las corrientes actuales que pretenden redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez, la Gruta de Massabielle se erige como un santuario de la esperanza cristiana", apuntó, entre aplausos de los asistentes.

- "Ciudad de los enfermos" -

Los peregrinos, que ondean banderas de sus países o regiones, confían entusiasmados su alegría de haber visto a un papa que consideran "muy cercano a la gente", en palabras de Mercedes Avello, una mujer de 32 años oriunda de la ciudad española de Pamplona.

"Tiene una mirada y un rostro que atraen, una sencillez", abunda Patrick, de 75 años, que prefiere no dar su apellido.

Con un pañuelo naranja alrededor del cuello, recuerda que Robert Francis Prevost, hoy guía espiritual de los 1.400 millones de católicos en el mundo, ejerció como misionero: "En Sudamérica estaba junto a los pobres, los desfavorecidos".

La sencillez de León XIV es también lo que quiere destacar Grégory Christides, un profesor de Marsella de 60 años, que visita Lourdes por primera vez: "No soy católico, soy cristiano ortodoxo y el mensaje del papa (...) me conviene totalmente".

En la "ciudad de los enfermos y de la esperanza", el papa reiteró que es "imposible" considerar la eutanasia y el suicidio asistido como algo "normal". "Ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad", dijo a los peregrinos y personas enfermas presentes.

D.Cano--ESF